Luna más pequeña de Júpiter es el más serio candidato a albergar vida en el Sistema Solar. Nueva misión buscará pruebas de su habitabilidad.
Juno es la misión que más cerca de Júpiter está en este momento. Llegará al planeta más grande del Sistema Solar en julio del próximo año y mapeará su campo magnético y gravitatorio, además de la estructura de su atmósfera. Otras ocho misiones de la Nasa han pasado por Júpiter desde la Pioneer 10 (noviembre de 1973), pero es una nueva nave que llegará a Europa, una de sus lunas, la que entusiasma a la comunidad de astrobiólogos.
Europa Clipper, una sonda que aún está en la etapa de concepto, viajará en la próxima década a la luna congelada de Júpiter, a investigar si tiene condiciones compatibles con la vida como la conocemos. La semana pasada la agencia espacial anunció una selección de nueve instrumentos que serán cargados en la nave, la cual realizará repetidos sobrevuelos alrededor de la luna.
Europa es pequeña, congelada, sin aire y recibe una constante neblina de radiación letal desde las cercanías de Júpiter. Pero, como la Tierra, tiene un océano salado sobre fondo marino rocoso, que podría estar arrojando calor y nutrientes al agua. De haber vida o un medioambiente para sostenerla, sería “un enorme paso hacia nuestra comprensión de nuestro lugar en el Universo”, dijo Jim Green, director de la División de Ciencia Planetaria de la Nasa, en un comunicado. “Si la vida existe en nuestro Sistema Solar, y en Europa en particular, entonces debe estar en cualquier parte de nuestra galaxia”, agregó.
Anteriores misiones al satélite han mostrado géiseres de vapor emergiendo a la superficie en las proximidades de su polo sur, y aunque se desconoce si éstos están conectados al subsuelo de agua líquida, Europa es el principal candidato con potencial de ser habitable.
La próxima misión, para cuya formulación ya se ha asegurado parte del presupuesto de la Nasa para 2016, llevará cámaras y espectrómetros para producir imágenes de alta resolución de la superficie de Europa y determinar su composición. Tendrá además un radar de penetración de hielo, para determinar el espesor de su corteza y buscar lagos subterráneos similares a los que hay bajo la Antártida; un magnetómetro para medir la fuerza y dirección del campo magnético, y determinar la profundidad y la salinidad de su océano; un instrumento térmico que buscará las últimas erupciones de agua más caliente, y otros equipos que buscarán evidencia de agua y pequeñas partículas en la atmósfera.
Curt Niebur, científico de la misión, dijo en una conferencia, que estos instrumentos “podrían encontrar indicadores de vida, pero no son detectores de ella”. El experto señaló que el tema se ha debatido y lo que está claro es que “no tenemos un detector de vida, porque no tenemos un consenso sobre la cosa que todos diríamos que estamos buscando”. Pero los experimentos que se harán allá por primera vez, ayudarán a responder esas preguntas y a “dar grandes pasos hacia la comprensión de la habitabilidad de Europa”.
Fuente: http://www.latercera.com/noticia/tendencias/2015/06/659-633155-9-por-que-la-nasa-quiere-ir-a-europa.shtml