¿Qué hay, gente? Buenas noches.
Este es mi primer tema publicado en el foro y quería preguntarles algo: ¿alguien de aquí sabe si Cebolla Chan todavía existe o tiene el enlace actual?
Les cuento un poco de dónde viene mi pregunta.
Hace más de doce años navegaba bastante por la deep web. Como casi todos cuando comenzamos, primero investigué en Google cómo entrar, cómo utilizar Tor, dónde encontrar enlaces y todo ese rollo. El primer directorio que conocí fue la famosa Hidden Wiki.
Me la pasaba explorando los enlaces que aparecían ahí. Muchos estaban caídos, otros no tenían nada interesante y algunos te mandaban a lugares bastante raros. Entre todos ellos hubo uno que me llamó muchísimo la atención: Cebolla Chan.
Era un foro en español donde la gente publicaba libremente, sin tanta censura ni prejuicios. Ahí encontrabas de todo: información, videos, imágenes, documentos, historias y enlaces de Mega que albergaban cosas que nadie se imaginaría que podían estar alojadas tranquilamente en la surface web.
No quiero entrar demasiado en el contenido de esos enlaces porque algunos temas son bastante sensibles, pero quienes estuvieron ahí probablemente saben perfectamente de qué estoy hablando.
Aquellos tiempos eran oro. La información se intercambiaba por más información y no todo se vendía como sucede ahora. Entrabas, compartías algo interesante y alguien más te respondía con otro documento, un enlace nuevo o una pieza más del rompecabezas.
Con el tiempo todo comenzó a cambiar. La última vez que entré ya existía más censura, muchas cosas se vendían y se había perdido un poco esa esencia de comunidad en la que cualquiera podía entrar, informarse y descubrir cosas nuevas.
Recuerdo especialmente a un usuario llamado “Cebollero Hacker”. Según recuerdo, era uno de los administradores del foro. En una ocasión hice un llamado de ayuda y él me tendió la mano. Después de eso nos hicimos colegas.
Me pasó muchísima información, documentos y enlaces a lugares donde solamente podías acceder mediante invitación. Algunas cosas eran demasiado avanzadas para los conocimientos que yo tenía en ese momento y otras ni siquiera lograba comprenderlas completamente, pero gracias a eso fui aprendiendo e investigando cada vez más.
Con los años reuní una cantidad enorme de información: videos, imágenes, libros, documentos y toda clase de archivos. Para guardarlo todo compré un disco duro exclusivamente para eso.
Ese disco se convirtió en mi pequeño tesoro.
Tenía todo organizado en carpetas. Algunas estaban ocultas, otras protegidas con contraseña y varias tenían nombres bastante llamativos: “Clasificado”, “Videos de Osama Bin Laden”, “Daisy’s Destruction”, libros de alquimia y muchas otras cosas. Había archivos que podía entender y otros que, sinceramente, ni siquiera sabía cómo interpretar.
Siempre fui muy cuidadoso con toda esa información. Protegía las carpetas, utilizaba contraseñas y ocultaba ciertos archivos. Sin embargo, nunca pensé que alguien cercano encontraría el disco y trataría de entrar para averiguar qué contenía.
Pasó el tiempo, conocí a mi esposa, comenzamos a vivir juntos y tuvimos hijos. En algún momento le conté muy por encima lo que hacía antes en internet, pero nunca entré realmente en detalles.
De vez en cuando conectaba el disco a la computadora y me echaba un clavado entre toda la información que había guardado. Podía pasar horas leyendo, revisando documentos o buscando algún archivo específico. Era una sensación extraña, como saber que tenía un tesoro oculto dentro de mi propia casa.
Mi esposa veía que por las noches conectaba el disco, me quedaba picado y podía pasar horas frente a la computadora. Muchas veces me preguntó qué hacía durante tanto tiempo. Yo, para no aventarme toda la explicación, solamente le respondía:
Estoy revisando unas cosas, estoy buscando un archivo, estoy leyendo información vieja.
Supongo que mis respuestas le parecían cada vez más sospechosas. Ella comenzó a pensar que hablaba con alguien más o que guardaba fotografías de otras mujeres dentro del disco.
Un día, mientras estaba trabajando, me llamó y me dijo:
—Revisé el disco duro que siempre utilizas por las noches porque estaba preocupada. Pensé que hablabas con alguien o que guardabas fotos de mujeres, pero cuando lo abrí encontré muchas carpetas vacías, otras que me piden contraseña y nombres como “Clasificado”, “Videos de Osama Bin Laden”, “Daisy’s Destruction” y libros de alquimia. Hay cosas que entiendo y otras que ni siquiera puedo leer. Dime qué estás ocultando.
Para alguien que no conocía la historia detrás del disco, todo aquello debió verse muy turbio, no lo niego. Ella se molestó mucho y comenzó a decirme que no era normal que le ocultara tantas cosas y que algo no estaba bien conmigo.
Yo también me enojé porque había revisado algo muy personal sin preguntarme. Le colgué y ya no respondí sus llamadas ni sus mensajes.
Cuando regresé del trabajo, el disco duro no estaba.
Lo busqué por toda la casa y le pregunté dónde lo había puesto. Todavía molesta, me respondió que lo había tirado. Seguí buscando hasta que finalmente lo encontré dentro de la pila donde se lava la ropa, completamente sumergido en el agua.
No saben lo que sentí cuando lo vi ahí.
Había perdido años enteros de información, recuerdos, investigaciones, documentos y enlaces que seguramente ya ni siquiera existían. Todo aquello que había reunido desde mis primeras noches navegando en Tor desapareció de golpe.
Nunca imaginé que ella sería capaz de hacer algo así. Lo peor es que no intenté recuperar el contenido ni lo llevé con algún especialista. En ese momento estaba demasiado enojado y destrozado como para pensar con claridad.
Sé que algunos dirán que solamente eran archivos, pero para mí no lo eran. Era mi biblioteca personal, una cápsula del tiempo y un tesoro construido durante años. Había información que hoy probablemente sería muy difícil, si no imposible, volver a encontrar.
Después de aquello me separé de mi esposa. Con el tiempo volvimos a estar juntos, aunque con ciertas condiciones y después de hablar mucho sobre lo sucedido.
Ahora tengo un trabajo estable que me deja algo de tiempo libre y últimamente me han dado ganas de volver a indagar en todo esto, buscar información interesante y reconstruir poco a poco mi tesoro personal jajajajaja.
Obviamente sé que internet ya no es el mismo. Muchos foros desaparecieron, casi todos los enlaces antiguos están muertos y ahora demasiada gente quiere vender información que antes se compartía libremente. Pero me gustaría saber si todavía queda alguna parte de aquella comunidad.
Por eso les pregunto nuevamente:
¿Alguien de la vieja escuela recuerda Cebolla Chan? ¿Todavía existe o saben dónde terminó aquella comunidad? ¿Alguien llegó a conocer al usuario “Cebollero Hacker” o sabe qué fue de él?
Perdón por extenderme tanto, pero quería contarles toda la historia para que entendieran por qué estoy buscando ese foro. Es una parte de mi vida que muy pocas personas conocen y pensé que este era el lugar indicado para compartirla.
Estoy seguro de que más de uno por aquí entenderá perfectamente esa sensación de haber encontrado algo oculto en internet, guardarlo durante años y sentir que poseía un verdadero tesoro.





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