
David A. Tinley era un empleado de 62 años de Siemens en Pensilvania, Estados Unidos, que ante la creciente ola de proyectos de automatización un día decidió idear la manera de tener trabajo siempre. Vamos, buscó la manera ser indispensable y no perder su fuente de ingresos ante la posible llegada de un nuevo software que hiciera su trabajo.
Desde el año 2000, Tinley fue el responsable de programar un software basado en hojas de cálculo, donde Siemens se encargaba de gestionar los pedidos de equipos eléctricos. El detalle es que dentro de estas hojas de cálculo había código que se encargaba de mostrar un fallo cada cierto tiempo. Falló que él, y sólo él, sabía solucionar porque era su software.





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