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Apple ofrece la utilidad BootCamp para asistir a los usuarios para que puedan instalar Windows XP/Vista en un Mac x86. Se instala como un sistema operativo más en una configuración de arranque dual, por lo que no es posible tener los dos arrancados a la vez para trabajar con diferentes aplicaciones exclusivas de cada uno, hay que reiniciar y cambiar de sistema operativo: Windows o Mac OS.
Una alternativa es virtualizar Windows en un Mac OS, de tal modo que Windows y sus programas se ejecuten como una aplicación más en Mac OS y sin necesidad de reiniciar ni nada. El problema es la asignación de recursos, pero ya es menos grave debido a la tendencia de procesadores de doble núcleo y las grandes cantidades de memoria que se ponen. Parallels ofrece desde hace tiempo su aplicación de virtualización para Mac OS x86, a lo que ahora se suma VMware con su producto Fusion.
Fusion está en fase beta, por lo que no es posible evaluar el rendimiento del producto final. Lo han probado en un MacBook con procesador Core Duo y 2 GB DDR2-667. Como toda aplicación de virtualización, permite configurar los recursos asignados de memoria, tiempo de CPU y unidades de disco virtuales. Con la utilidad Flip4Mac se puede iniciar la máquina virtual y luego, con la tecla de función y derecha/izquierda, resulta fácil cambiar rápidamente entre el escritorio de Mac OS y el de Windows, pero no se puede rotar la pantalla completa. Su diseño es algo confuso por la situación del botón de apagado del equipo virtual, por lo que conviene pasar al modo de pantalla completa, lo que no impide seguir usando la barra de herramientas de abajo.
Su rendimiento en general es bueno, algo débil en gráficos. Tiene soporte DX8 y una ejecución lenta, faltaría por ver cómo se desenvuelve la versión final. Otros problemas son que la conocida combinación Alt+tab no funciona en Windows, la no total funcionalidad de carpetas compartidas ni de la red virtual.
Incluso se puede instalar Vista (Sólo las versiones Ultimate y Enterprise), aunque el problema de la gráfica jugando al solitario se acentúa y no permite cambiar la resolución en pantalla completa, además de que expulsa el CD cuando Vista está funcionando.
Se rumorea que Fusion estará acabado cuando llegue Leopard. Visto esto, tenemos dos opciones: Virtualizar o usar Boot Camp. Boot Camp tiene la ventaja de que Windows se ejecuta como un sistema operativo real, por lo que su rendimiento es pleno, además de que al no ser virtualizado podremos usar hasta las versiones básicas de Vista sin violar la licencia. Su inconveniente es el de no permitir que ambos sistemas operativos funcionen a la vez, que es la gran baza de la virtualización. La próxima versión de Parallels permitirá usar la instalación de Windows con Bootcamp para la máquina virtual. Lo que está claro es que hay competencia en el ámbito de virtualización para Mac, lo que permitirá abarcar el campo de aplicaciones que puedan ejecutar los usuarios de Mac, además de que Apple retendrá clientes por no migrar ahora que están estas alternativas.
Una alternativa es virtualizar Windows en un Mac OS, de tal modo que Windows y sus programas se ejecuten como una aplicación más en Mac OS y sin necesidad de reiniciar ni nada. El problema es la asignación de recursos, pero ya es menos grave debido a la tendencia de procesadores de doble núcleo y las grandes cantidades de memoria que se ponen. Parallels ofrece desde hace tiempo su aplicación de virtualización para Mac OS x86, a lo que ahora se suma VMware con su producto Fusion.
Fusion está en fase beta, por lo que no es posible evaluar el rendimiento del producto final. Lo han probado en un MacBook con procesador Core Duo y 2 GB DDR2-667. Como toda aplicación de virtualización, permite configurar los recursos asignados de memoria, tiempo de CPU y unidades de disco virtuales. Con la utilidad Flip4Mac se puede iniciar la máquina virtual y luego, con la tecla de función y derecha/izquierda, resulta fácil cambiar rápidamente entre el escritorio de Mac OS y el de Windows, pero no se puede rotar la pantalla completa. Su diseño es algo confuso por la situación del botón de apagado del equipo virtual, por lo que conviene pasar al modo de pantalla completa, lo que no impide seguir usando la barra de herramientas de abajo.
Su rendimiento en general es bueno, algo débil en gráficos. Tiene soporte DX8 y una ejecución lenta, faltaría por ver cómo se desenvuelve la versión final. Otros problemas son que la conocida combinación Alt+tab no funciona en Windows, la no total funcionalidad de carpetas compartidas ni de la red virtual.
Incluso se puede instalar Vista (Sólo las versiones Ultimate y Enterprise), aunque el problema de la gráfica jugando al solitario se acentúa y no permite cambiar la resolución en pantalla completa, además de que expulsa el CD cuando Vista está funcionando.
Se rumorea que Fusion estará acabado cuando llegue Leopard. Visto esto, tenemos dos opciones: Virtualizar o usar Boot Camp. Boot Camp tiene la ventaja de que Windows se ejecuta como un sistema operativo real, por lo que su rendimiento es pleno, además de que al no ser virtualizado podremos usar hasta las versiones básicas de Vista sin violar la licencia. Su inconveniente es el de no permitir que ambos sistemas operativos funcionen a la vez, que es la gran baza de la virtualización. La próxima versión de Parallels permitirá usar la instalación de Windows con Bootcamp para la máquina virtual. Lo que está claro es que hay competencia en el ámbito de virtualización para Mac, lo que permitirá abarcar el campo de aplicaciones que puedan ejecutar los usuarios de Mac, además de que Apple retendrá clientes por no migrar ahora que están estas alternativas.
Fuente:
http://www.noticias3d.com/noticia.asp?idnoticia=18372










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