Escítala
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Plutarco nos cuenta que allá por el siglo V A.C. los antiguos griegos utilizaban la escítala para cifrar sus mensajes.
El método requería dos varas del mismo diámetro y una cinta. Una de las varas la tenía el emisor de la comunicación y la otra vara la tenía el recpetor.
Para cifrar el mensaje se enrollaba la cinta a una de las varas en forma de espiral y se escribía el mensaje de forma que en cada vuelta de la cinta quedara una letra y hubiera letras en todo el contorno.
Una vez escrito el mensaje la cinta se desenrollaba y se enviaba al destinatario del mensaje. Para descifrarlo tan solo había que enrollar de nuevo la cinta en su vara.
Es evidente que cualquiera que interceptara el mensaje se encontraría con una tira de caracteres sin sentido. La ruptura del cifrado requería lo que hoy conocemos como ataque por fuerza bruta: Había que ir probando con varas de diferente diámetro hasta encontrar la correcta.
Polybios
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Hacia el siglo II A.C. Polybios ideo un sistema de cifrado por sustitución que consistía en asignar a cada letra del alfabeto un par de letras.
El sistema establece una matriz de dos dimensiones en la que cada letra del alfabeto se representa por sus coordenadas dentro de la matriz. Esta matriz deberá ser conocida tanto por el emisor como por el receptor del mensaje.
Por ejemplo, supongamos la siguiente matriz:
| A | B | C | D | E
---+---|---|---|---|---
A | a | b | c | d | e
B | f | g | h | i | j
C | k | l | m |n/ñ| o
D | p | q | r | s | t
E | u | w | x | y | zSi ciframos la palabra: “ejemplo” el resultado sería: “AEBECCDACBCE”.
Este método tiene dos problemas: duplica la longitud de los mensajes y su cifrado es sensible a los ataques por frecuencia de letras.
Disco cifrador de Alberti
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Nos vamos hasta el siglo XVI, momento en el que Leon B. Alberti idea su disco cifrador.
El invento consiste en dos discos concéntricos que giran uno sobre el otro. En el disco exterior se encontraban las veinte letras latinas y los número del 1 al 4 para representar caracteres especiales. El disco interior tenía las letras latinas, las letras H, K e Y y el signo &.
Para cifrar un mensaje se colocaban los discos exterior e interior en una posición determinada que debían conocer tanto el emisor como el receptor. Las letras del texto claro se buscaban en el disco exterior y se sustituían por su correspondiente letra en el disco interior. Cada X caracteres cifrados se cambiaba al posición de los discos de modo que el cifrado continuara con un alfabeto de sustitución diferente.